Qué pasó con MSN Messenger y por qué seguimos extrañando los nudges
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Qué pasó con MSN Messenger y por qué seguimos extrañando los nudges

Una carta de amor al programita que nos rompió y nos arregló el corazón mil veces

Pensalo bien: hubo una época en la que llegabas de la escuela, prendías la compu (que tardaba como diez minutos en arrancar) y lo primero que hacías era abrir el MSN (yo de hecho lo tenia configurado para que se inicie solo). No para hablar de algo importante. Simplemente para ver quién estaba conectado. Esa era toda la emoción. Esa era la red social antes de que existiera la palabra red social.

Auge y caida del TITÁN de la mensajería instantanea

MSN Messenger nació en 1999 como la respuesta de Microsoft a otro gigante ya extinto, AIM de AOL (y en menor medida, el pionero ICQ), que por ese entonces dominaba el chat. Al principio era bastante básico: una lista de contactos y texto plano, nada más. Pero con Windows XP la cosa se puso seria, y ahí explotó todo: emoticones animados, fondos de conversación, sonidos personalizados y, el invento más genial y más detestado de la historia de internet, el nudge.

Para los que no se acuerdan o son muy chicos: el nudge (acá le decíamos zumbido o sacudida, según el barrio) hacía temblar literalmente la ventana de chat del otro. Era el equivalente digital de pegarle un codazo a alguien que te está ignorando. Lo mandabas una vez para llamar la atención, y la otra persona, ofendida, te lo devolvía. A los tres intercambios ya estabas en una guerra silenciosa de zumbidos que terminaba en la ventana temblando como si tuviera epilepsia.

El MSN no era solo para hablar. Era todo un ecosistema social en miniatura. Tu nick decía cómo estabas ("x.SiN.tI.x", clásico), tu estado decía si estabas ocupado, ausente o invisible (la mentira más usada de la historia de internet), y tus emoticones personalizados eran una declaración de identidad. Si alguien te bloqueaba, lo sabías por ciencia: aparecías siempre como desconectado en su lista, sin importar la hora. Detective gratis, antes de que existiera el modo incógnito.

¿Qué pasó entonces? Como casi todo en esta industria: llegó algo más cómodo y la gente migró sin mirar atrás. Facebook empezó a ofrecer mensajería integrada, WhatsApp resolvió el problema de estar siempre conectado desde el celular, y Skype, comprado por Microsoft en 2011, terminó canibalizando al propio Messenger desde adentro. El tiro de gracia fue el 8 de abril de 2013, cuando Microsoft anunció el cierre oficial y empujó a todo el mundo hacia Skype. Para 2014 ya no quedaba nada, ni los servidores.

Lo curioso es que, una década después, todavía hay nostalgia genuina por esto. No es nostalgia por la tecnología en sí (un chat de texto con sonidos no es gran cosa, técnicamente hablando), sino por todo lo que representaba: una época en la que internet se sentía más chico, más casero y menos vigilado. No había algoritmo decidiendo qué veías. Solo estaban tus contactos, tu estado de ánimo disfrazado de frase con "3" en vez de "E", y la incertidumbre de no saber si la persona que te gustaba se iba a conectar o te iba a contestar el zumbido o no.

En fin...

Hoy seguimos extrañando los nudges porque, en el fondo, eran una forma honesta de decir "hola, dale, hablame" sin tener que escribir nada. Una interrupción cariñosa en un mundo que todavía no había aprendido a ignorarse tan bien como ahora. Quizás por eso, cada tanto, alguien revive el Messenger con servidores caseros como Escargot, y miles se anotan solo para sentir, aunque sea un rato, esa paz de un día nublado con el MSN abierto.

Quizás por eso seguimos recordándolo con tanto cariño. No extrañamos los zumbidos, ni los emoticones gigantes, ni siquiera los nicks escritos con más símbolos que letras. Extrañamos entrar a un lugar donde estaban nuestros amigos.

MSN no era una lista infinita de contenido peleando por nuestra atención. Era una sala de espera digital. Abrías la computadora, iniciabas sesión y simplemente... estabas ahí.

Alguien aparecía. Alguien se iba. Sonaba ese inconfundible "tun-tun". Empezaba una conversación que no estaba planeada cinco minutos antes.

Tal vez esa sea la verdadera razón por la que nunca encontramos un reemplazo perfecto. La tecnología evolucionó muchísimo desde entonces, pero casi todas las aplicaciones modernas están diseñadas para que hagas algo y te vayas.

Messenger, en cambio, estaba pensado para quedarse abierto toda la tarde.

Y quizás, sin saberlo, nosotros también...

Sobre el autor
Mz
Mozz
Buenos Aires, Argentina

Escribiendo sobre cosas que pasan cuando te quedas dos minutos más. Observador profesional de las pequeñas tragedias cotidianas.

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