El cementerio de apps: Vine, Yik Yak y otros muertos ilustres
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El cementerio de apps: Vine, Yik Yak y otros muertos ilustres

Internet tiene su propio cementerio, y está lleno de apps que en su momento parecían invencibles. Hoy vamos a visitar dos tumbas bien conocidas: Vine y Yik Yak. Ninguna de las dos murió de vieja. Las dos murieron jóvenes, rodeadas de gloria, y dejaron algo importante para el internet que vino después.

Vine

La app de los videitos de seis segundos (6,5 en realidad) en loop infinito que en su mejor momento llegó a tener más de 200 millones de usuarios mensuales. Nació en 2012, Twitter la compró antes de que saliera al mercado, y durante un par de años fue la cuna de un tipo de humor nuevo: chistes visuales rapidísimos, gags repetidos hasta el infinito, una comedia exprés que terminó siendo la semilla directa que anticipó buena parte del lenguaje que hoy domina TikTok y los Reels de Instagram.

El problema fue que Vine nunca le dio a sus creadores una forma clara de ganar plata con eso. Mientras tanto, Instagram sumó video, Snapchat sacó las stories, y los creadores de contenido empezaron a migrar a plataformas que sí les ofrecían un camino económico. A eso se sumaron años de quilombo interno y falta de dirección clara.

El 27 de octubre de 2016, Twitter anunció el cierre, y para enero de 2017 ya era historia.

Yik Yak

Yik Yak es un caso todavía más particular. Lanzada en 2013 por dos pibes que acababan de salir de la facultad, la propuesta era simple y adictiva: posteos anónimos que solo podía ver gente a pocos kilómetros de distancia tuyo. Era como un muro de chismes hiperlocal, pensado sobre todo para campus universitarios. En su pico llegó a estar mejor posicionada en la App Store que Facebook, Twitter y Pinterest juntos, con una valuación de 400 millones de dólares en 2014. El combo de anonimato y cercanía geográfica terminó siendo una mezcla peligrosamente explosiva: la app terminó asociada a casos graves de bullying y hasta amenazas de bomba en escuelas. Cuando muchas universidades empezaron a bloquearla y desalentar su uso para frenar el acoso, perdió de golpe a gran parte de su base de usuarios, que nunca volvió.

Cerró en 2017, resucitó en 2021 con más controles de seguridad, y hoy sigue viva en una versión más chica y vigilada, lejos de aquella fiebre original.

Otras tumbas ilustres

Lo interesante de mirar para atrás estos dos casos es que ninguno murió por falta de usuarios apasionados ni por ser una mala idea. Las dos tenían algo genuinamente nuevo para ofrecer. Vine murió por no resolver el problema del dinero a tiempo. Yik Yak murió por no anticipar las consecuencias de su propia fórmula. En los dos casos, lo que las hizo populares fue exactamente lo que después las hundió.

Así las cosas, el cementerio de apps sigue creciendo todos los años:

Google+

La red social con la que Google quiso destronar a Facebook. Tenía buenas ideas, como los Círculos para organizar contactos, pero nunca logró convencer a la gente de abandonar donde ya estaban sus amigos. Cerró para el público en 2019, después de años de abandono silencioso y algunos problemas de seguridad. Hoy es uno de los ejemplos más famosos de que ni siquiera Google puede fabricar una red social exitosa por decreto.

Yahoo Respuestas

Durante años fue el lugar donde internet iba a preguntar cualquier cosa, desde dudas existenciales hasta cómo cocinar arroz sin quemarlo. También fue una fábrica inagotable de respuestas absurdas y memes inolvidables. Yahoo la cerró en 2021, marcando el final de una de las comunidades más caóticas y queridas de la web. Gran parte de ese espíritu terminó migrando a Reddit... y, en cierto modo, también a las inteligencias artificiales.

MSN Messenger

Mucho antes de WhatsApp existió un programa donde un simple zumbido podía iniciar una guerra y cambiar el estado a "No disponible" era una declaración de principios. Messenger fue durante años el centro de la vida social de millones de personas, hasta que Microsoft decidió reemplazarlo por Skype en 2013. Los chats, los emoticones personalizados y los nicks kilométricos desaparecieron, pero la nostalgia sigue más viva que nunca. (Si te interesa revivir aquella época, hace unas semanas publicamos un artículo completo repasando la historia de MSN Messenger.)

El cementerio de apps sigue creciendo todos los años, y todavía quedan muchas lápidas por visitar: Orkut, Houseparty, Meerkat, Periscope, Club Penguin, ICQ... Algunas murieron porque llegó una competencia mejor. Otras porque nunca encontraron un modelo de negocio. Y unas cuantas simplemente porque internet decidió seguir de largo. Pero todas dejaron algo detrás. Porque en internet casi nadie muere del todo: las aplicaciones desaparecen, los servidores se apagan y los logos cambian... pero las ideas siempre encuentran la forma de volver con otro nombre. Nada se pierde del todo en internet realmente: solo cambia de forma y de nombre, y sigue circulando, como un fantasma con buena onda.

Sobre el autor
Mz
Mozz
Buenos Aires, Argentina

Escribiendo sobre cosas que pasan cuando te quedas dos minutos más. Observador profesional de las pequeñas tragedias cotidianas.

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