¿Quién nos iba a decir que un día ibas a poder generar una imagen con un par de palabras, o arreglar una foto en dos segundos como si fueras un capo de Photoshop? Hoy la IA convierte texto en imagen en cuestión de segundos, y crear imágenes con ChatGPT y Gemini es tan simple como pedirles lo que querés ver.
El tema es que, si buscás que el resultado quede bien, no siempre alcanza con tirar cuatro palabras sueltas. Hay un detalle que mucha gente descubre después de un par de intentos: la calidad de la imagen depende muchísimo de cómo hacés el pedido. No alcanza con escribir "un gato astronauta". Cuanto más claro seas, menos tiene que adivinar la IA... y mejores suelen ser los resultados.
Saber cómo redactar el prompt es la clave para conseguir esa imagen que necesitás para tu blog, tu Instagram o una presentación. Tampoco hace falta escribir un prompt kilométrico: la idea es dar instrucciones precisas y ordenadas, para que la IA se concentre en la tarea y no tenga que "adivinar" lo que vos querías decir.

En la imagen de arriba se puede ver lo distintos que son los resultados si sólo le decimos "hace la imagen de un gato astronauta"... no le di otra pauta, ChatGPT lo hizo estilo comic, Gemini (o Nanobanana) fue por algo un poco más realista. Incluso cada una eligio una raza de gatos distinta.
Yo recomiendo estructurarlo de la siguiente forma:
Empezá por el protagonista
Lo primero que tiene que entender la IA es qué querés mostrar. Antes de pensar en el fondo o en el estilo, describí al sujeto principal: una persona, un objeto, un edificio o un animal. Cuanto más clara sea esa descripción, más fácil será construir el resto de la escena.
Contá dónde ocurre la escena
Una cafetería antigua, una playa al atardecer, una ciudad futurista o el interior de una nave espacial cambian completamente el resultado. El contexto ayuda a que la imagen tenga sentido y evita que la IA complete los espacios vacíos con elementos al azar.
Elegí un estilo visual
No es lo mismo pedir una fotografía hiperrealista que una ilustración, una acuarela, un cómic o pixel art. Definir el estilo desde el principio hace que la IA entienda el lenguaje visual que buscás y mantenga una estética coherente.
Aprovechá la iluminación
La luz cambia por completo el clima de una imagen. Un amanecer transmite algo muy distinto a una noche lluviosa iluminada por carteles de neón. No hace falta ser fotógrafo para describirlo: con indicar si la luz es cálida, fría, tenue o dramática ya suele alcanzar.
Elegí desde dónde se mira
La misma escena puede verse completamente distinta según el punto de vista. Podés pedir un primer plano, una toma aérea, una vista desde abajo o incluso una perspectiva en primera persona. Ese detalle aporta mucho dinamismo.
No descuides el fondo
El protagonista es importante, pero el escenario también cuenta una historia. Un fondo minimalista, desenfocado o muy cargado puede cambiar por completo el impacto visual de la imagen.
Decí también qué no querés
Muchas veces es tan importante aclarar lo que debe aparecer como lo que no. Si no querés texto, logotipos, marcas de agua, personas adicionales o determinados colores, decilo explícitamente. Evitás correcciones innecesarias y resultados inesperados.
Pensá la composición
Si la imagen va a llevar un título, un logo o texto encima, avisalo desde el principio. También podés pedir que el sujeto quede desplazado hacia un lado o que haya espacio libre en alguna parte de la imagen. Es mucho más fácil hacerlo durante la generación que corregirlo después.
Elegí el formato adecuado
No todas las imágenes sirven para todo. Un encabezado para un blog necesita un formato panorámico, mientras que una publicación para Instagram suele funcionar mejor en vertical o cuadrado. Definir la relación de aspecto desde el inicio evita recortes y pérdidas de calidad.
Empezá simple y mejorá sobre la marcha
No hace falta escribir un prompt perfecto de entrada. Lo mejor suele ser generar una primera versión y, a partir de ahí, pedir cambios específicos: modificar la iluminación, mover un objeto, cambiar el estilo o agregar detalles. Las mejores imágenes casi siempre aparecen después de varias iteraciones, no en el primer intento.
Ni muy largo ni muy corto
No existe una cifra mágica de palabras para el prompt perfecto. A veces con poco alcanza, y otras veces vas a necesitar ser bien específico —sobre todo cuando tenés que aclarar qué NO querés que aparezca. Muchas veces un prompt de tres líneas bien pensado genera mejores resultados que una página llena de detalles contradictorios. La precisión suele valer más que la cantidad.
Definí bien el formato final
Tanto ChatGPT como Gemini remarcan lo mismo: hay que decirle a la IA cómo tiene que ser la imagen, no solo qué tiene que mostrar. Proporción, orientación (vertical u horizontal), si va fotorrealista o imitando el estilo de un artista o una época, la iluminación, la saturación de color... Todo eso importa, porque si no después terminás recortando la imagen o retocándola a mano porque no encajó como esperabas.
Si la imagen va a ser un encabezado para un artículo, decilo. Si va a llevar un título encima, pedí que deje espacio negativo para colocar texto. Son detalles que hacen mucha diferencia.
Corregí sobre la marcha
Una ventaja grande de ambas herramientas es que podés pedirles que editen una imagen ya generada. O sea, si no te cerró el resultado, podés pedir que reacomoden el sujeto, cambien el fondo, agreguen o saquen elementos, o ajusten el estilo. Pocas veces te va a salir perfecto a la primera —y menos si tenés una imagen bien clara en la cabeza, porque siempre se pierde algo en la traducción. Así que si algo no te cierra, no dudes en pedir cambios.
Plantilla básica
Entonces, podemos resumir todo esto en una plantilla básicamente así:
[Sujeto] + [Acción] + [Entorno] + [Estilo] + [Iluminación] + [Relación de aspecto] + [Qué no querés]
Ejemplo:
Un robot reparando una computadora antigua en un taller lleno de herramientas, ilustración estilo cómic europeo, iluminación cálida, composición horizontal 16:7, dejar espacio libre arriba para un título, sin texto ni marcas de agua.